
El mercado laboral argentino presenta una marcada segmentación tanto en la evolución de los ingresos como en la estabilidad de los puestos de trabajo, según los últimos datos procesados por la Secretaría de Trabajo correspondientes al primer cuatrimestre de 2026. Mientras el poder adquisitivo del salario promedio de convenio registró una contracción del 4,2% entre abril de 2025 y abril de 2026, el empleo formal en el sector privado sufrió una baja del 0,2% mensual en marzo, lo que representa la desvinculación de aproximadamente 20.000 trabajadores. Esta dinámica responde a una evolución dispar entre las diferentes ramas de actividad, donde la mayoría de los sectores industriales y de servicios muestran retrocesos frente a la inflación, mientras que los rubros vinculados a la producción primaria son los únicos que logran expandir su dotación de personal.
Dentro del análisis de los 27 convenios colectivos de amplia cobertura, el sector textil aparece como el más perjudicado en términos de ingresos. Según el reporte técnico, “en una situación fuertemente negativa se encuentran convenios que muestran pérdidas reales significativas, con retrocesos superiores al 8%, como en los casos de Textiles (-10,4%), Metalúrgicos (-9,8%), Comercio (-9,2%), Seguridad (-8,8%) e Indumentaria (-8%)". Esta caída profundiza la brecha acumulada desde finales de 2023, periodo en el cual el salario promedio pactado ya registra una pérdida de 6 puntos porcentuales en términos reales.

La disparidad es tan profunda que conviven sectores con fuertes caídas junto a otros que lograron superar la inflación. El informe oficial resalta que “de los 27 convenios analizados, se identifican 10 que presentan variaciones positivas del salario real, destacándose Transporte automotor (un crecimiento del salario medio conformado del 11,9%), Encargados de edificio (4,5%), Construcción (4%) y Camioneros (3,1%)". Para las autoridades, esta situación "refleja diferencias sustantivas en el poder de negociación salarial entre sectores, y sugiere un impacto desigual del programa económico sobre los sectores productivos, generando brechas en términos de salario real entre actividades”.
Datos estadísticos y mediana salarial
En términos nominales, la remuneración bruta promedio en marzo de 2026 se ubicó en $2.207.129, lo que representó un incremento interanual del 31,6%. Sin embargo, este aumento resultó insuficiente para empatar la inflación del 32,6% registrada por el INDEC para el mismo periodo de doce meses.
El impacto de la inflación fue todavía más agudo en los estratos de menores ingresos. “La mediana de la remuneración bruta fue de $1.540.251 registrando un aumento del 28,1% en la comparación interanual”, lo cual se traduce en una pérdida del poder de compra del 3,4% para la mitad de los trabajadores que menos ganan en el sistema formal.

La caída de los ingresos se complementa con un enfriamiento en la contratación y sostenimiento de las plantillas de personal. En marzo de 2026, el número de asalariados del sector privado se contrajo un 0,2%, afectando principalmente a los sectores que concentran la mayor cantidad de trabajadores del país.
El informe subraya que la situación es heterogénea: solo las actividades primarias como minas y canteras, pesca y el sector agropecuario expandieron su personal, pero este grupo representa apenas el 7% del empleo total. En contraposición, "los cuatro sectores que evidenciaron caídas relevantes en marzo de 2026 concentran el 49% de la masa asalariada formal". Estos rubros críticos que traccionan la caída del empleo son el comercio, la industria manufacturera, la intermediación financiera y el sector de transporte, almacenamiento y comunicación.